Existe una fórmula en el desarrollo inmobiliario que muchos propietarios desconocen y que, bien estructurada, puede cambiar por completo la rentabilidad de un proyecto: la aportación de solar por obra futura.
Dicho fácil:
El propietario aporta el suelo.
El promotor construye.
El propietario recibe pisos o locales terminados, no dinero.
Sin comprar suelo.
Sin inmovilizar capital.
Sin perder el control del activo… si se hace bien.
Por qué se utiliza tanto este contrato en promoción inmobiliaria?
Porque resuelve un problema clave para ambas partes:
🔹 El propietario del solar
Tiene suelo, pero no siempre tiene:
– Capital
– Equipo técnico
– Capacidad de gestión
– O ganas de asumir el riesgo de una obra
Con este modelo, transforma suelo en patrimonio inmobiliario terminado.
🔹 El promotor o inversor
Tiene el know-how y el equipo, pero:
– No necesita comprar el solar
– Reduce drásticamente la inversión inicial
– Mejora la rentabilidad del proyecto
– Y ajusta mejor el precio final de venta
Dónde está la clave (y el riesgo)?
Este contrato no está regulado de forma directa en la legislación estatal.
Su encaje jurídico se apoya en doctrina, jurisprudencia y una redacción quirúrgica del contrato.
Y aquí es donde se cometen los errores caros.
Porque normalmente:
* El promotor adquiere el solar desde el inicio
*El propietario solo recibe su contraprestación al final de la obra
Eso genera un desequilibrio temporal que hay que blindar jurídicamente.
Cómo se protege al propietario del solar?
Con una estructura profesional del contrato:
– Condiciones resolutorias bien definidas
– Avales bancarios o seguros de caución
– Derechos reales sobre la obra futura
– Control del calendario y de la ejecución
No es solo “firmar un contrato”.
Es diseñar un proyecto inmobiliario desde el punto de vista legal, técnico y financiero.
En Studio Botti trabajamos justo ahí
Unimos:
Arquitectura
Gestión de obra
Derecho inmobiliario y fiscal
Estructuración de inversiones
Para convertir suelos en proyectos viables, seguros y rentables.
Si tienes un solar, un proyecto en mente o estás analizando una operación de este tipo, hablemos antes de dar el primer paso.
Porque en inmobiliario, la diferencia entre un gran negocio y un gran problema suele estar en el contrato.
Tienes un solar y no quieres venderlo… pero sí multiplicar su valor?

